¿Cómo escribir un libro?

Pasos para escribir un libro

Si estás planteándote como hacer un libro y eres un escritor primerizo debo decirte que, punto número uno, si escribes hazlo por placer. No lo hagas por obligación ni porque la vecina la del quinto ha publicado un libro. Esto último te llevará a escribir un par de días y luego lo abandonarás. Si vas enserio, tómatelo con calma y mucha paciencia.

Si de verdad lo sientes, empieza a escribir y no fijes ninguna dirección. Escribe todo lo que te venga sin preocuparte por nada. Más adelante mirarás la forma de darle sentido.

Cuando escribimos por primera vez hay un bloqueo mental que nos impide avanzar. Mi recomendación es escribir, escribir y escribir. Algo que nos llene, que conozcamos y podamos defender. Seamos sensatos, si empezamos a escribir, no vamos a complicarnos en un primer momento. Cuenta historias que te sean familiares y que en cierto modo conozcas. De esta forma la narración sera más verídica. Cuando se escribe sobre algo que se conoce de primera mano, se percibe como más real, ya que hay una serie de datos y de información que vas a aportar y dará mayor peso a tu libro.

Por lo que te recomendaría empezar por una temática que te sientas a gusto. Eso sí, exprime toda tu creatividad para que sea una historia divertida, amena y sorprendente. De nada sirve mezclar historias en tus primeros textos si no dominas bien el arte de escribir.

 

Déjate sorprender por ti mismo, escribe sin temor. Selecciona las mejores partes y dales sentido. Una vez tengas tu texto redactado y más o menos ordenado, es aconsejable dejarlo reposar unos días, semanas… El tiempo necesario para “desintoxicarte” del mismo. Luego relee. Verás cosas que anteriormente te parecían sorprendentes y ahora han perdido toda su magia. Elimina todo aquello que no aporte y que no tenga ningún sentido transcendental.

Seguramente tengas la sensación de que has perdido el norte y que te faltan o sobran muchísimas partes. Si llegas a este punto, pide a una persona de tu confianza que lea el texto y que sea sincera contigo. El hecho de que lo lea otra persona te va a permitir mejorar las partes que estén más flojas. Reescríbelas y trata de darle un sentido en su conjunto. Es importante que nada esté por azar.

Lee

Si quieres ser un buen escritor, antes tendrás que ser un buen lector, especialmente del tipo de literatura que pretendas crear. Leer te ayuda a conocer de forma intuitiva los recursos que utilizan los escritores consagrados y, además, te permite saber qué literatura te gusta más o qué género es el más adecuado para expresar lo que pretendes transmitir.

En este sentido, es interesante que no solo dediques tiempo a leer por placer, sino que además hagas una lectura crítica de algunas obras. La diferencia entre una y otra forma de lectura es importante. Cuando leemos por placer pasamos las páginas rápidamente, a veces vorazmente, y no nos fijamos detenidamente en nada, sino que la historia se adentra en nosotros sin que medie demasiado nuestra razón. Sin embargo, una lectura analítica es menos emocional, y en ella podemos fijarnos en los recursos y en las técnicas que emplea el escritor para cada aspecto de la novela: la voz del narrador, cómo expresa el paso del tiempo, la forma en que presenta los espacios o el interior de los personajes, cómo escribe los giros argumentales o los diálogos…

Mientras que leer por placer te da un conocimiento intuitivo de todos estos recursos, empezar a hacer lecturas analíticas te dará un bagaje para que puedas imitar las herramientas de otros escritores cuando te pongas a escribir tu novela. Y es que, en la escritura, como en otras artes, estudiar e imitar a los maestros es una de las mejores formas de avanzar.

Planifica tu libro

Otro paso importante antes de empezar a escribir es planificar los aspectos generales de la historia. En realidad, cuanto más planificada esté tu novela, más fácil será que no caigas en el bloqueo del escritor, aunque es cierto que cada escritor es un mundo, y a algunos les va más dejarse llevar por la inspiración libre, mientras que a otros una organización previa les resulta la forma ideal de trabajo.

En cualquier caso, es interesante que antes de escribir hayas pensado más o menos en el ambiente (es decir, espacio y tiempo) en que transcurrirá la historia, los personajes principales (qué papel juegan en la trama, cómo son, cuáles son sus motivaciones…), qué voz narrativa (o voces) pretendes usar, cuál es el argumento general y los giros argumentales que le darás antes de llegar al final de la obra, qué temas pretendes tratar transversalmente en ella (por ejemplo, la muerte, el crecimiento personal, el hambre en el mundo…) y el tipo de público al que va dirigida, pues esto determinará en gran medida el registro que utilices a la hora de escribir.

Para todo esto, puede ser buena idea crear un mapa conceptual en el que relaciones entre sí las ideas y al que puedas acudir para refrescar la mente en los momentos en que te sientas estancado mientras escribes.

Documéntate

Uno siempre piensa en documentarse cuando va a escribir una novela histórica, pero lo cierto es que todas las novelas conllevan un ejercicio de documentación. Documentarse marca la diferencia, porque cuanto más sepas sobre cada aspecto de lo que vas a escribir, más sensación de veracidad transmitirás al lector.

Una vez tengas, como indicábamos en el paso anterior, trazado el esquema general de tu novela, puedes documentarte sobre cada aspecto de esta. Es imprescindible que recabes información sobre el tiempo y lugar en el que pretendas emplazar tu novela, las costumbres de la clase social de la que formen parte tus personajes, para no caer en incongruencias; sobre los personajes, también es importante investigar sobre estilos de personalidad y los aspectos psicológicos que van a caracterizarlos, para que sean veraces. Además, si alguno de ellos se dedica a alguna actividad concreta, deberás familiarizarte con los términos propios de dicha actividad. Por ejemplo, si uno de tus personajes es jardinero, deberás ser capaz de manejar con soltura nombres de plantas, flores y herramientas.

Aunque a lo largo de la escritura siempre surgirán dudas que tendrás que ir resolviendo sobre la marcha, es importante tener buena parte del trabajo hecho desde el principio, para poder escribir de manera fluida.

Establece una rutina de escritura

Para escribir, lo peor son las distracciones. Aunque es imposible deshacerse de ellas al completo, hay algunas cosas que puedes hacer para ayudarte. Establece un horario de trabajo, ya que tener una rutina y unas horas fijas van a hacer que no estés pensando en hacer algo distinto y también ayudarán a tu entorno a saber cuándo estás ocupado para no molestarte.

Busca un lugar en el que te sientas tranquilo y libre de distracciones; es mejor que no estés cerca de zonas que habitualmente asocias con el ocio. Si no encuentras un espacio así en casa, siempre es una opción trabajar desde una biblioteca o sala de estudio, que son lugares ideales para evitar distraerse. Y, por encima de todas las cosas, aléjate de Internet.

Además, debes prepararte psicológicamente para trabajar duro. Algunas personas pueden idealizar la labor de los escritores, se los imaginan como personas felizmente sentadas a su teclado sacando página tras página hasta terminar un libro. Pero la realidad es muy distinta. Escribir es difícil y requiere mucho esfuerzo mental. Son horas de bucear en tu cabeza, de luchar contra la página en blanco y contra la procrastinación, de soledad, de miedo a no estar creando algo lo suficientemente bueno. Si estás preparado para todo esto, será más fácil que no te afecte.

Estos son algunos pasos que puedes seguir antes de ponerte a escribir tu libro. Si te interesa conocer en mayor profundidad herramientas que te ayuden, también puedes consultar las que se proponen en estos cuatro libros para aprender a escribir.